El virus fue aislado por primera vez en 1947 en el bosque de Zika, en Uganda. Desde entonces, se ha encontrado principalmente en África y ha generado brotes pequeños y esporádicos también en Asia. En 2007 se describió una gran epidemia en la Isla de Yap (Micronesia), donde cerca del 75% de la población resultó infectada.
Desde el año 2014 se ha detectado la circulación autóctona del virus en América del Sur. Hasta enero de 2016 son 16 países que presentan casos autóctonos de la enfermedad: Brasil, Colombia, El Salvador, Guyana, Guatemala, Honduras, Martinica, México, Paraguay, Panamá, Suriname, Venezuela, Puerto Rico, Ecuador, Bolivia y Chile (Isla de Pascua).
Esta enfermedad, ha cobrado relevancia en la salud pública global desde que emergió como una amenaza significante en las últimas décadas. A pesar de que la mayoría de las infecciones son asintomáticas o presentan síntomas leves, su capacidad para provocar complicaciones graves, especialmente en mujeres embarazadas, ha generado preocupación entre profesionales de la salud y la comunidad científica. En este contexto, es fundamental comprender no solo el concepto de la enfermedad, sino también sus síntomas, tratamiento y las estrategias de prevención que pueden implementarse para controlar su propagación. Además, es crucial analizar su cadena epidemiológica, que ilustra cómo se transmite y se disemina el virus dentro de las poblaciones.
Autoras: Jennifer Castro, Yariseth Vega, Evelyn Sucre y Stefany Vanega.